Hablar de Guerrero es hablar de Acapulco, de sus hermosas playas, de sus lujosos hoteles, de las grandes avenidas, de sus residencias, de conjuntos habitacionales bien ubicados y planeados, de los centros nocturnos, y elegantes restaurantes, esto es solamente una parte de la vida de los habitantes de Guerrero.
Existe otra, la de los marginados en donde los abusos, corrupción, violaciones, explotación y miseria son factores que deben sufrir los campesinos de Guerrero.
En este marco social nace Lucio Cabañas Barrientos el 12 de diciembre de 1938 en Atoyac de Alvarez, Guerrero, hijo de padres campesinos, y nieto del general Pablo Cabañas, guerrillero que se levanto en armas después de la muerte de Zapata.
Estudió para maestro en la escuela Normal de Ayotzinapa, y es ahí donde comienza su lucha dentro de la vida estudiantil.
De carácter tranquilo y amable, sereno y reflexivo, no le gustaba asistir a fiestas, no bebía ni fumaba, era muy observador.
Actuó en el sindicato de maestros, el Movimiento Revolucionario del Magisterio, el Movimiento de Liberación Nacional, en la oposición política del Estado de Guerrero hacia los gobernadores.
Lucio Cabañas tomó el camino de la clandestinidad y lucha armada en la década de los 70, combatiendo en la Sierra de Guerrero. Creó el Partido de los Pobres como forma de organización estudiantil y campesina. Fue enemigo declarado del PRI.
Con su grupo armado Lucio Cabañas secuestró al gobernador Rubén Figueroa por más de 100 días, este ejemplar maestro rural fue asesinado por el ejército en 1974, murió antes de cumplir los 36 años. Desde el 28 de noviembre de 1974 hasta el 2 de diciembre del mismo año el ejército le tendió un cerco para capturarlo vivo o muerto.
Lucio Cabañas encabezo uno de los movimientos guerrilleros más importantes en México de los años sesenta y setenta, en la sierra guerrerense. Hombre de convicciones fuertes, de conciencia libre que lucho por una patria equitativa, sin explotación.